Sobre manzanas que se pudren

Cualquiera que me conozca, o lea este blog, sabe que siento especial predilección por los productos de Apple. Me gustan pero no llego, ni de lejos, al fanatismo de aquellos denominados “fanboys”: personas que llenan su casa de productos de la manzana sin ni siquiera necesitarlos, hacen colas para asistir a la inauguración de nuevas tiendas de la compañía o ser de los primeros en poseer uno de sus últimos productos…

Que me gusten casi todas las creaciones de Apple no significa que no sea crítico con la compañía porque, en mi opinión, sus productos no gozan de la misma calidad de la que gozaban antaño (cuando el tamaño y relevancia de Apple no eran los actuales).

En mi caso:

  • iPhone 3G: aparecieron burbujas en la pantalla.
  • AirPort Extreme: estropeado; sustituido por, error (de ellos), una Time Capsule.
  • MacBook: sustitución de trackpad y batería.
  • iPhone 4: mancha amarilla en la pantalla.

Aunque ahora mismo me encuentro en proceso de solucionar el último problema de la lista, os puedo asegurar que no me ha hecho la más mínima gracia porque, queramos o no, los smartphone se están convirtiendo en nuestros ordenadores de bolsillo reemplazando, en cada vez más ocasiones, a nuestro sobremesa/portátil.

No es manzana todo lo que reluce

A ello se une que Apple, saltándose “a la torera” la legislación europea, únicamente ofrece un año de garantía en sus productos y, en mi caso, es Movistar quien corre (que yo sepa) con la reparación (= sustitución) del terminal. Claro, si el iPhone estuviese dentro del año de garantía que ofrece Apple, el problema estaría resuelto en una semana o menos (servicio de mensajería recoge el terminal donde les digas, se remite a Holanda y otro iPhone vuelve a España); sin embargo, muy distintas son las cosas con Movistar donde todavía me estoy buscando la vida para conseguir un terminal (de sustitución) mientras me reparan el mío (ya os contaré en que plazo me resuelven el problema).

Termino mi carga frontal frente a los de Cupertino (San Francisco, sede central de Apple) con la siguiente reflexión: es indudable que Apple está de moda pero todas las modas son pasajeras. Es mejor no dormirse en los laureles, cuidar un poco más el producto y, ya de paso, a sus usuarios.

(Pablo)

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