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Viajar (II)

El interior de un avión es un mundo en sí mismo.

A parte de lo estrecho e incómodo que puede ser el habitáculo, las aerolíneas no dejan de complicar la vida a sus pasajeros (de clase turista o economy, claro) ideando nuevas maneras de aprovechar mejor el espacio interior en aras de transportar más viajeros y, lógicamente, incrementar sus ingresos.

¿Qué decir de los espacios entre las filas de asientos?

Si mides más de metro setenta, prepárate para viajar incómodo y, más aún, si al pasajero de delante le da por reclinar su asiento.

Lo anterior, si es un vuelo corto, puede soportarse con mejor o peor talante pero, si estamos hablando de un vuelo transoceánico, puede llegar a ser muy incómodo y, desgraciadamente, con mala solución.

Si nos centramos en el aspecto gastronómico, tampoco hay buenas noticias. Sabemos perfectamente que el producto no va a ser de nuestra entera (o ninguna) satisfacción, entonces ¿por qué parece que nos alegramos cuando comienzan a servir la comida y/o cena?

Distinta historia a las anteriores se vive en primera clase donde las compañías aéreas se han enzarzado en una guerra para tener los mejores asientos y detalles varios destinados a sus clientes además de menús elaborados por chefs de reconocido prestigio internacional.

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¿Y qué decir de tus compañeros de viaje?

Aunque viajar en pareja puede ofrecer cierto consuelo (ojo con las compañías low cost dado que, de no estar despiertos con la elección de asientos, cada uno puede terminar en una zona del avión) generalmente habrá que enfrentarse a un extraño con el que compartir el vuelo.

Desde esos propiamente nerviosos por volar a los que se empeñan en darte conversación (sin que la hayas pedido), existe toda una fauna a bordo de un avión.

Muchas veces, la mejor salida (educada) es ponerte unos auriculares e intentar ignorar lo que sucede a tu alrededor. Lo de intentar hacerte el dormido cuando el avión no ha despegado, no es muy creíble…

Aún con todo lo anterior, en el momento en que oigo el sonido de los motores y el avión se dirige a las pistas de rodaje, olvido todo lo anterior (que ya tendré tiempo de acordarme a posteriori)

Apaguen sus dispositivos electrónicos

Viajar en avión supone, ineludiblemente, llevar a cabo una misma rutina: llegar al aeropuerto con suficiente antelación, facturar (o no) el equipaje, localizar tu puerta de embarque, pasar el control de seguridad, esperar que se anuncie el embarque de tu vuelo, hacer la cola para subirte al avión y, una vez dentro, escuchar las instrucciones de seguridad para, acto seguido, tener que desconectar los dispositivos electrónicos durante las fases de despegue y aterrizaje.

FAA Turn Off Electronic Devices

En este último punto seguimos, por desgracia, bastante anticuados a nivel mundial, haciendo buena la frase “la tecnología va por delante de las leyes”.

¿Cual es la situación en España?

De que no emplees ningún tipo de dispositivo electrónico durante las fases de despegue y aterrizaje ya se encarga la tripulación de cabina. Una vez en vuelo, si viajas con un dispositivo entre cuyas funciones no se encuentre la de realizar llamadas telefónicas, en teoría deberías poder utilizarlo cuando el avión se encuentre a una altura de 10.000 pies.

Si te estás preguntando que sucede con tu teléfono móvil… únicamente podrás utilizarlo cuando el avión se encuentre en tierra y con las puertas de cabina abiertas.

¿Y qué pasa con el denominado “modo avión”?

Con independencia de que tu terminal implemente dicho modo, en nuestro país el uso del teléfono móvil está prohibido durante todo el vuelo. Olvídate de escuchar la música que lleves en su interior, usarlo para leer cualquier artículo que hayas guardado en aplicaciones como Instapaper o Pocket, jugar con él, tomar fotografías…

En EEUU, por el contrario, el uso del teléfono móvil con el modo avión activado está permitido.

¿Cuando cambiará esta situación?

La creciente presión por parte de las empresas tecnológicas y de los propios usuarios (cada vez más dependientes de sus gadgets) unido a que no existe estudio alguno que demuestre que los dispositivos electrónicos interfieran en los instrumentos de vuelo, podría hacer que la Administración Federal de Aviación (EEUU) modifique su regulación actual para que, a partir de 2014, la lista de dispositivos cuyo uso está permitido en cualquier fase del vuelo se incremente sustancialmente.

FAA NY Times

Estamos hablando de la posibilidad de usar lectores de libros electrónicos, ver vídeos o escuchar música/podcasts en vuestros portátiles, teléfonos móviles o tabletas durante el despegue, vuelo y aterrizaje sin ningún tipo de limitación por parte de la tripulación.

Lógicamente, mandar/recibir correos electrónicos, mantener el WiFi activado o hacer llamadas durante el despegue/aterrizaje seguirá estando estando prohibido.

En fin, un paso adelante para adecuar la regulación actual a la época en la que vivimos y, aunque se trate de un proceso lento, es un paso adelante sobre la situación actual.

¿Cuando se regulará en este sentido en nuestro país?

Buena pregunta…

(Pablo)

LADL informa: Estado de alarma

Ante la sorprendente actitud de los controladores aéreos de este país, que cuanto más cobran más quieren, de paralizar el tráfico aéreo en el territorio español, rompiendo las ilusiones de muchísimas personas que veían en este puente unas mini-vacaciones en las que poder disfrutar de tranquilidad junto a su familia o amigos; el gobierno de España ha declarado el Estado de Alarma, el primero de la democracia.

El estado de alarma es un régimen excepcional recogido en la Constitución y en la Ley Orgánica 4/81 que emplea el Gobierno al darse “circunstancias extraordinarias” que hacen “imposible el mantenimiento de la normalidad mediante los poderes ordinarios“.

En este caso el origen ha sido la paralización de servicios públicos para la comunidad, el transporte aéreo de personas.
Si los controladores aéreos, a pesar de estas medidas, siguieran sin deponer su actitud, pasarían a disposición judicial, pudiéndose enfrentar, en todo caso, a penas graves de prisión.

No sé ustedes, pero a mi, si se me ocurre hacer algo parecido, me echan de mi trabajo. Aún está por ver qué va a ocurrir con estos mercenarios aéreos que han dejado a más de doscientos mil usuarios sin vuelos y han dado una imagen de España lamentable; por no hablar de las pérdidas económicas.

(Fer)