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Google cierra Reader

La semana pasada, Google realizaba lo que ellos llaman “limpieza primaveral” o, lo que es lo mismo, anunciaban el cierre de una serie de servicios entre los que se encontraba Reader.

Para los que no sepan su función, se trata de un agregador (almacén) de feeds RSS.

¿Cómo?

Creo que, explicando para que lo uso, se entenderá mejor: digamos que sigo toda una serie de blogs de temáticas variadas (tecnología, fotografía, etc.) y que no quiero estar visitando la página web de cada blog para leer sus novedades sino que quiero que las últimas entradas/artículos de cada uno de ellos aparezcan en un único sitio web, en este caso, Google Reader.

Una vez que las últimas novedades de cada blog están en el mismo sitio, puedo acceder a éste desde mi smartphone, tableta, portátil…

Google Reader, además, nos permitía señalar artículos como “favoritos” para, en el futuro, poder acceder a ellos en caso de necesidad.

Con el cierre de este servicio (Google aduce poco uso y, por lo tanto, poca rentabilidad) todos los que usábamos tenemos un serio problema: hay que buscar otro servicio que lo sustituya (ya os avanzo que no existe uno igual de potente que Reader).

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Tras esta “puñalada” de Google lo preocupante debería ser preguntarnos que sucedería si Google decide cerrar otros servicios tan populares como Gmail (correo electrónico) o Picasa (organizador/editor de archivos gráficos) aduciendo poca rentabilidad o cualquier otro motivo que les apetezca (después de todo, el servicio les pertenece).

Si utilizáis habitualmente una dirección de correo electrónico @gmail.com imaginaos la cantidad de correo que dejaríais de recibir de vuestros familiares, amigos, empresas… y las consecuencias que se derivarían de ello.

En fin, Lo anterior debería hacernos reflexionar acerca de la dependencia que hemos llegado a tener de servicios como Gmail, Hotmail/Outlook, Facebook/Instagram (donde mucha gente almacena sus fotografías), etc.

(Pablo)

La importancia del 1.0

Llevaba tiempo queriendo hablar de un fenómeno que, por desgracia, cada vez observo más en el día a día: la creciente dependencia del ser humano de todos aquellos dispositivos (móviles, ordenadores o tabletas) que le permiten conectarse al “mundo 2.0”, ese que sólo existe gracias a redes de telecomunicaciones.

Lo anterior supone la búsqueda de una constante conexión persona/Red que desemboca en situaciones tan absurdas como ver a una pareja cenando y cada uno manipulando su teléfono móvil (contestando correos electrónicos, enviando WhatsApp, etc.) sin prestarse la mínima atención el uno al otro ó, por poner otro ejemplo, un grupo de amigos de celebración y la ocasión termina convirtiéndose en un auténtico muestrario de fotos/vídeos graciosos, aplicaciones que hacen esto o lo otro…

¿Estás “enganchado” al mundo 2.0?

Seguramente todos lo estamos en mayor o menor medida. Sin embargo, hay casos en los que uno debería empezar a preocuparse:

  • Personas que proyectan en la Red (mundo 2.0) un yo distinto al real (mundo 1.0): reconozcámoslo, al ser humano le gusta aparentar, en mayor o menor medida, una imagen y/o vida distinta a la que le ha tocado vivir y que mejor lugar para hacerlo que en ese mundo virtual donde nadie le ve.
    Lo anterior, en casos extremos, puede llevar a que la persona pierda la noción de la que es su vida real, no siendo capaz de diferenciar entre su yo físico y su yo virtual y, en algunos casos, le lleva a intentar proyectar su yo virtual en la vida real pero no termina funcionando: los que le conocen saben que se trata de una mera pose.
  • Preocupación desmedida por actualizar tu estado en las redes sociales: hazte a la idea, a la mayoría de tus “amigos” de Facebook les importa un comino lo que publiques en tu muro. Aprovechan sus escasos ratos libres para cotillear un poco, subir fotos de comida/mascotas, perder el tiempo con cualquier juego estúpido… Se la “trae al pairo” tus canciones favoritas, esas fotos/vídeos/noticias que subes o si te encuentras deprimido o no.

  • Esfuerzos en pos de aumentar tu número de seguidores (Twitter/Instagram): ¿te has parado a pensar cuantos de tus seguidores pueden ser meras cuentas manejadas por un ordenador o usuarios que ya ni siquiera usan esa red social?, ¿cuanto de tus seguidores interactúan contigo?, ¿qué aporta esa cifra a tu vida? El número de seguidores no debería preocuparte, lo importante es lo que tengas que compartir con ellos y con el resto de usuarios.

  • Alejamiento de lo real para vivir lo virtual: gente que deja de llevar una vida normal para pasar más horas conectado a la Red (enganchado a ese dichoso juego, chateando en una red social, etc.). No te equivoques, el mundo no se acaba hoy, así que deja de actualizar constantemente tu timeline, refrescar la aplicación de Facebook o chequear tu correo electrónico.

En general, el ser humano se está olvidando de interactuar con el resto de las personas que le rodean sin la ayuda de un “dispositivo conectado”. Ya no se levanta el teléfono y se relata, de viva voz, como te ha ido el día, tus sentimientos, tus frustraciones… Ahora todo lo anterior (y más) se “publica”. ¿Acaso os parece normal no poder expresar, de tu a tu, tus sentimientos a una persona?

Muchas veces, algo tan habitual (antaño) como ver la cara o escuchar la voz de una persona es suficiente para discernir como se encuentra o como le ha ido en el trabajo algo que, ni siete mensajes en una red social, son capaces de expresar.

Dicho lo anterior…prueba lo siguiente: apaga tu móvil, tableta u ordenador o, si has de dejarlo encendido, llévalo a otra habitación. Ahora respira lentamente… ¿lo ves? La vida continúa sin que ese aparato se encuentre “pegado” a ti. Intenta re-descubrir esos pequeños placeres, seguramente olvidados, que nada tienen que ver con el mundo 2.0 y que tanto te llenaban.

Si no eres capaz de hacer lo anterior, entonces tienes un problema…

(Pablo)

Facebook e Instagram…¿de capa caída?

Quiza sea sólo yo pero, desde finales de 2012 ,tengo la impresión de que, tanto Facebook como Instagram, empiezan a perder popularidad entre los internautas.

Respecto a Facebook, cada vez veo menos comentarios, fotos, enlaces, noticias, etc. subidos/publicados en esta red social. En mi caso, y tampoco es que sea el prototipo de usuario típico de esta red social, mi uso se limita a subir fotografías capturadas/editadas desde mi teléfono móvil (lo se, existe Instagram, pero como leeréis más adelante mi afecto por dicho servicio ha caído en picado).

Desconozco si este descenso de popularidad se debe al hastío de los usuarios por sus frecuentes cambios en las condiciones del servicio, la falta de novedades o una más que patente búsqueda de beneficios para sus inversores (promoción, previo pago, de comentarios, publicidad más visible para el usuario…).

¿Se acabó el amor?

¿Se acabó el amor?

Tampoco se libra de la quema Instagram: lo que comenzó siendo una red social de fotografía móvil de calidad, se ha convertido en un almacén de fotos (vulgares) donde abundan las mascotas y la comida. Tampoco ha ayudado el reciente lío que se ha organizado por el intento del servicio de emplear las fotos de sus usuarios para generar beneficios (ya sabéis, el fin justifica los medios).

Parece que se ha llegado a un punto donde Mark Zuckerberg (CEO y cofundador de Facebook) y sus asesores deben decidir hacía donde encaminar estos dos productos: búsqueda de beneficios o intentar dar respuesta a las necesidades de sus usuarios y, todo ello, con mucho tacto para que el asunto no se les vaya de las manos.

Este año que comienza debería despejar bastantes incógnitas al respecto…

(Pablo)

Otro derrape para Instagram

Esta semana la noticia corría como la pólvora: Instagram había modificado sus Condiciones del Servicio y, a partir del dieciséis de enero, podría vender las fotos de sus usuarios sin su consentimiento expreso.

La reacción de los usuarios no se hizo esperar: multitud de blogs, Twitter, prensa especializada, foros, etc. empezaron a mostrar su descontento y, lo que es mas, empezaron a proliferar sitios que proporcionaban instrucciones acerca de como descargar las fotos del popular servicio (ej. usando Instaport) y cancelar la cuenta antes de la entrada en vigor de la nueva política.

Al final, y de momento, ha sucedido lo que suele pasar en estos casos: Kevin Systrom (cofundador del servicio) tuvo que publicar una nota en la que venía a decir que todo había sido un error, que no está entre sus intenciones vender las fotografías subidas al servicio y que procederían a la modificación de Condiciones del Servicio (en efecto, han vuelto a la redacción de 2010).

Instagram Terms of Use

En resumen, otro caso de “atropello al usuario” y que, por ahora, únicamente la movilización masiva de sus usuarios ha podido detener.

Todo este asunto apesta al “tufillo” de Facebook que, este mismo año, compraba Instagram por un billón de dólares. La intención de la red social más poblada es empezar sacar partido a todos sus activos y, claro está, Instagram es el más importante…por detrás de la propia red social.

La información que puede obtenerse de las fotografías de los usuarios (datos EXIF, geolocalización…) es muy valiosa para los anunciantes dado que les ayuda a dirigir su publicidad a determinados perfiles de usuario más proclives a comprar sus productos.

Si lo anterior lo sabemos nosotros, que no sabrán los accionistas de Facebook…

(Pablo)

El usuario ya no cuenta

Leo como Instagram ha decidido “cerrar la puerta” a Twitter en el sentido de que  las fotos alojadas en la red social de fotografía ya no podrán ser visualizadas desde el propio tuit sino que, al contrario de lo que venía sucediendo, un enlace nos trasladará a la web de Instagram donde podremos ver, ahora si, la foto.

Lo anterior no debería sorprendernos mucho: hay que recordar que Facebook compró esta red social el pasado abril por 765 millones de euros y que, en su batalla frente a Twitter, no va a dar facilidades a la red social de los 140 caracteres.

Twitter Instagram

¿El resultado?

Está claro que el usuario no sale favorecido con esta decisión. Ahora, tiene tres opciones:

  1. Entrar en Twitter y, desde el tuit, hacer clic/tap en el enlace para, apto seguido, malgastar su plan de datos en cargar una página web donde se integra la fotografía.
  2. Usar la aplicación de Instagram, en detrimento de Twitter, para ver las fotografías de tus conocidos. Supongo que, en un futuro, la aplicación/web de Instagram terminará integrando publicidad. Después de todo, desde que Facebook empezó a cotizar en Bolsa, buscan desesperadamente convertir dicha red social en una máquina de generar beneficios.
  3. Usar Facebook para ver las fotos que nuestros contactos suben a Instagram. En esta red social, la publicidad ya abunda.

Tras todo lo anterior a mi sólo me queda la sensación que, como sucede casi siempre, el usuario ya no importa. Poco importan las molestias que le ocasione (veo las fotos por aquí, veo las fotos por allá) mientras la empresa consiga sus objetivos (obtener beneficios, restar usuarios/importancia a mi principal rival, etc.).

Lamentable…pero cierto.

(Pablo)

Atrapados en Facebook

Como parte de su tesis acerca del impacto social de los medios digitales, Laura Demasi entrevistó a 753 usuarios australianos de Facebook.

¿Qué impresiones obtuvo?

Sorprendentemente, la mayor parte de las opiniones fueron negativas respecto a la red social más popular en la actualidad.

El 31% de los encuestados opinaba que pasaban mucho tiempo en Facebook; en la franja de usuarios con edades comprendidas entre los 18-29 años este porcentaje se elevaba al 61%.

Además, el 43% de los encuestados habían pensado en cerrar su cuenta pero, todavía, no lo habían hecho. ¿Por qué?

Un alto porcentaje alegando que, de ese modo, sus viejos amigos podrían localizarles; otro porcentaje, por mantenerse informados de las últimas noticias de páginas a las que se habían suscrito…

Lo anterior, extraído de un artículo publicado por la web australiana de CNET, no me sorprende lo más mínimo.

En mi caso, cada vez paso menos tiempo en Facebook y creo que he convertido esta red social en una suerte de “exposición de fotos” tomadas con el iPhone o mi cámara réflex.

Nunca he sido dado a cotillear y, en general, me importa un comino las vidas, mascotas, comida, etc. de toda esa gente (que no son familia ni amigos en el sentido propio de la palabra) con la que mantienes el contacto…por mantenerlo.

Seamos sinceros, ¿con cuántos de tus “amigos” de Facebook mantienes una relación estrecha?, ¿con todos? Seguro que más de alguno está ahí por eso del que dirán y otros seguro que ni sabes de donde los has sacado pero ahí figuran…

Llevo varios meses dándole vueltas al futuro de  Facebook y, por más que lo pienso, empiezo a considerar este concepto d ered social como algo agotado. No se si su fundador, empleados y accionistas opinarán igual pero, desde que la compañía comenzó a cotizar, hemos comprobado como se han acabado las novedades (la compra de Instagram no entra en esa categoría) y se ha comenzado una carrera imparable para hacer rentable la red social (ej. pagar una cantidad por “dar relevancia” a tus comentarios).

No se como terminará todo esto pero, mientras tanto, por un motivo u otro, seguimos atrapados en Facebook…

¿Qué opináis?, ¿os sigue gustando Facebook o, por el contrario, os habéis planteado cerrar vuestras cuentas?

(Pablo)

Facebook enredando de nuevo

Parece que no aprenden: sin avisar de ello Facebook ha modificado la dirección de correo electrónico que aparece en el perfil de cada usuario a nombredeusuario@facebook.com.

¿Qué implica lo anterior?

  1. Ocultar la dirección de correo habitual de cada usuario.
  2. Enviar a esa nueva dirección @facebook.com las notificaciones de la red social.

Cierto es que en abril Facebook ya anunció la posibilidad de que cada usuario llevase a cabo, por sí mismo, dicha modificación lo que conllevaría, según ellos, una  mejor comunicación entre sus usuarios. ¿Una mejor comunicación? Las notificaciones, en vez de recibirse en forma de email en tu dirección de correo electrónico habitual, se mostrarían ahora en el apartado mensajes de la red social.

¿Qué saca Facebook de este cambio?

A priori, se me ocurren dos razones: fomentar la marca @facebook.com frente a Google, Microsoft y Apple (que cuentan con servicios de correo electrónico propios) y, más importante, forzar a sus usuarios a utilizar las aplicaciones móviles de la red social en sus móviles y tabletas (dado que las notificaciones tendrían que leerse a través de dichas apps y no a través del programa de correo electrónico), campo en el que la red social sigue cojeando.

Zuckerberg, deja de tocar las…

No me gusta el cambio, ¿cómo vuelvo a la situación anterior?

  1. Accede a Facebook.
  2. Ve a tu perfil (clic en tu nombre de usuario, barra superior).
  3. Clic en Información.
  4. Edita tu Información de contacto: oculta la dirección nombredeusuario@facebook.com (selecciona la opción “No se muestra en la biografía”) y muestra tu dirección de correo electrónico anterior (selecciona “Mostrado en la biografía”).
  5. Clic en Guardar.

Desafortunadamente no es la primera vez que Facebook lleva a cabo, sin previo aviso, cambios que afectan directamente a sus usuarios y, me temo, no será la última.

(Pablo)