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El ajedrez del siglo XXI

Llevaba tiempo queriendo escribir acerca de ajedrez, no del juego (y sus muchas bondades) en sí, sino del avance que los ordenadores e Internet han supuesto para este anciano juego.

Si nos remontamos a las épocas de dominio de Fischer, Karpov ó Kasparov, un jugador de ajedrez contaba con una colección más o menos extensa de libros de temática ajedrecística y, además, dependía de todo tipo de publicaciones (como el Informador) para estar al día de las últimas novedades en materia de aperturas (los primeros movimientos de una partida) y, sobre todo, poder mantener un dossier de cada uno de sus oponentes (¿qué aperturas juega?, ¿cuáles son sus debilidades?) que le facilitará prepararse para una partida o un torneo.

Lógicamente, el acceso a toda esa información en una época en la que Internet no existía suponía que, en ocasiones, se tardasen semanas o meses en poder saber lo que tus próximos rivales habían jugado hace días.

¿Seguir la retransmisión de una partida del Campeón del Mundo (izquierda) en tiempo real, con análisis y comentarios de profesionales? No hay problema

¿Seguir la retransmisión de una partida del Campeón del Mundo (izquierda) en tiempo real, con análisis y comentarios de profesionales? No hay problema

Sin embargo, el uso de ordenadores y la aparición de Internet han supuesto toda una revolución para algunas fases del juego:

  • Estudio: obtener todo tipo de publicaciones relacionadas con ajedrez es prácticamente inmediato gracias a Internet. Lo mismo ocurre con el acceso a entrenadores, son numerosos los que se ofrecen para mejorar tu juego.
  • Preparación: existen programas de ajedrez que, constantemente actualizados con las últimas partidas, permiten crear un dossier detallado sobre tu próximo rival. ¿Qué aperturas suele jugar?, ¿con cuáles obtiene mejores/peores resultados?
  • Análisis: los ajedrecistas se ayudan de programas, cuya fuerza de juego es superior a la de los mejores jugadores del mundo, para analizar partidas (propias o ajenas), localizar errores y estudiar posibles mejoras.
  • Práctica: se acabó tener que buscar oponentes físicos para poder jugar, a través de Internet puedes enfrentarse contra jugadores de todo el mundo y, si lo deseas, puedes medir tus fuerzas frente a programas de ajedrez.

Todo lo anterior (y mucho más) ha facilitado el estudio y la práctica de ajedrez. Si a ello le unes toda una serie de páginas/servidores de ajedrez donde poder jugar, seguir la retransmisión (en tiempo real o en diferido) de los torneos más importantes, análisis y comentarios de los propios jugadores tras la partida… podemos decir que el ajedrez goza de una excelente salud en el siglo XXI.

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Si vuela… no se olvide de sus auriculares

A finales de septiembre comentaba como, en EEUU, la Administración Federal de Aviación (FAA) estaba a punto de permitir el uso de ciertos dispositivos electrónicos (móviles, tabletas, reproductores de MP3, lectores de libros electrónicos, etc.) durante todas las fases del vuelo (incluidas la de despegue y aterrizaje) siempre que éstos se encontrasen en el denominado “modo avión” o, lo que es lo mismo, no emitiesen ningún tipo de interferencia que pudiese afectar a los instrumentos del avión.

Pues bien, el 31 de octubre la FAA anunciaba que aprobaba dichas medidas y, acto seguido, algunas aerolíneas americanas comenzaban su aplicación.

Sin embargo, en la Unión Europea sigue estando prohibido el uso de este tipo de dispositivos durante el despegue/aterrizaje…hasta que hoy la EASA, Agencia Europa de Seguridad Aérea, ha emitido un comunicado en el que confirma que, a finales de noviembre, una nueva regulación permitirá su uso, en “modo avión”, durante todas las fases del vuelo.

Aún así, tal y como ha sucedido en EEUU, será cada aerolínea la que, tras las comprobaciones oportunas, aplique la regulación en sus vuelos.

¿Qué tiene esto que ver con el título de la entrada?

Mientras que los dispositivos electrónicos permanecen en “modo avión” no se pueden conectar a las redes de voz y datos de las operadoras pero si que pueden conectarse, previo pago, a redes WiFi habilitadas por la aerolínea dentro de la aeronave.

Esto no es novedoso, sobre todo en EEUU, pero abre las puertas a que la compañía que ofrece la red WiFi, la que paga a la aerolínea por ofrecer dicho servicio a bordo, permita el uso de mensajería y… llamadas VoIP.

La tranquilidad a bordo está a punto de acabarse...

La tranquilidad a bordo está a punto de acabarse…

¿Cómo?

Sí, estimado lector, quien decida pagar por usar el WiFi del avión podrá recibir y realizar llamadas de voz empleando la tecnología VoIP (sobre la que funcionan servicios como Skype, FaceTime ó Hangouts entre otros). Así que la relativa paz que reina a bordo del avión puede degenerar en un auténtica molestia para los pasajeros si alguno de ellos recibe o realiza llamadas vía móvil, tableta, etc.

Así que, si decide volar a partir de diciembre, no olvide sus auriculares o tapones…

Actualización (15/11/2013): La Unión Europea anunció, el mismo día de la publicación de esta entrada, que permitirá a las aerolíneas ofrecer servicios de 3G/4G a bordo aunque, dado el coste que supondrá para el consumidor (se utilizarán conexiones vía satélite), me parece más plausible el uso de WiFi + VoIP. Sea como sea, las consecuencias serán las mismas.

La importancia del 1.0

Llevaba tiempo queriendo hablar de un fenómeno que, por desgracia, cada vez observo más en el día a día: la creciente dependencia del ser humano de todos aquellos dispositivos (móviles, ordenadores o tabletas) que le permiten conectarse al “mundo 2.0”, ese que sólo existe gracias a redes de telecomunicaciones.

Lo anterior supone la búsqueda de una constante conexión persona/Red que desemboca en situaciones tan absurdas como ver a una pareja cenando y cada uno manipulando su teléfono móvil (contestando correos electrónicos, enviando WhatsApp, etc.) sin prestarse la mínima atención el uno al otro ó, por poner otro ejemplo, un grupo de amigos de celebración y la ocasión termina convirtiéndose en un auténtico muestrario de fotos/vídeos graciosos, aplicaciones que hacen esto o lo otro…

¿Estás “enganchado” al mundo 2.0?

Seguramente todos lo estamos en mayor o menor medida. Sin embargo, hay casos en los que uno debería empezar a preocuparse:

  • Personas que proyectan en la Red (mundo 2.0) un yo distinto al real (mundo 1.0): reconozcámoslo, al ser humano le gusta aparentar, en mayor o menor medida, una imagen y/o vida distinta a la que le ha tocado vivir y que mejor lugar para hacerlo que en ese mundo virtual donde nadie le ve.
    Lo anterior, en casos extremos, puede llevar a que la persona pierda la noción de la que es su vida real, no siendo capaz de diferenciar entre su yo físico y su yo virtual y, en algunos casos, le lleva a intentar proyectar su yo virtual en la vida real pero no termina funcionando: los que le conocen saben que se trata de una mera pose.
  • Preocupación desmedida por actualizar tu estado en las redes sociales: hazte a la idea, a la mayoría de tus “amigos” de Facebook les importa un comino lo que publiques en tu muro. Aprovechan sus escasos ratos libres para cotillear un poco, subir fotos de comida/mascotas, perder el tiempo con cualquier juego estúpido… Se la “trae al pairo” tus canciones favoritas, esas fotos/vídeos/noticias que subes o si te encuentras deprimido o no.

  • Esfuerzos en pos de aumentar tu número de seguidores (Twitter/Instagram): ¿te has parado a pensar cuantos de tus seguidores pueden ser meras cuentas manejadas por un ordenador o usuarios que ya ni siquiera usan esa red social?, ¿cuanto de tus seguidores interactúan contigo?, ¿qué aporta esa cifra a tu vida? El número de seguidores no debería preocuparte, lo importante es lo que tengas que compartir con ellos y con el resto de usuarios.

  • Alejamiento de lo real para vivir lo virtual: gente que deja de llevar una vida normal para pasar más horas conectado a la Red (enganchado a ese dichoso juego, chateando en una red social, etc.). No te equivoques, el mundo no se acaba hoy, así que deja de actualizar constantemente tu timeline, refrescar la aplicación de Facebook o chequear tu correo electrónico.

En general, el ser humano se está olvidando de interactuar con el resto de las personas que le rodean sin la ayuda de un “dispositivo conectado”. Ya no se levanta el teléfono y se relata, de viva voz, como te ha ido el día, tus sentimientos, tus frustraciones… Ahora todo lo anterior (y más) se “publica”. ¿Acaso os parece normal no poder expresar, de tu a tu, tus sentimientos a una persona?

Muchas veces, algo tan habitual (antaño) como ver la cara o escuchar la voz de una persona es suficiente para discernir como se encuentra o como le ha ido en el trabajo algo que, ni siete mensajes en una red social, son capaces de expresar.

Dicho lo anterior…prueba lo siguiente: apaga tu móvil, tableta u ordenador o, si has de dejarlo encendido, llévalo a otra habitación. Ahora respira lentamente… ¿lo ves? La vida continúa sin que ese aparato se encuentre “pegado” a ti. Intenta re-descubrir esos pequeños placeres, seguramente olvidados, que nada tienen que ver con el mundo 2.0 y que tanto te llenaban.

Si no eres capaz de hacer lo anterior, entonces tienes un problema…

(Pablo)

Revisando tu conexión a Internet

Como sabéis, las ofertas de ADSL indican “hasta XX megas” o, lo que es lo mismo, los operadores no son capaces de ofrecerte el máximo de la velocidad contratada.

¿Por qué?

La razón es que la tecnología ADSL no es capaz de mantener una velocidad constante porque depende, entre otros factores, de la distancia a la que te encuentres del nodo que te ofrece conexión a Internet, calidad del cableado de tu edificio, etc.

En la mayoría de las ocasiones, cuando contratamos un servicio de ADSL nos limitamos a instalar (o que nos instalen) el módem/router con los parámetros convencionales. ¿Para qué complicarme la vida si todo funciona correctamente?

Si bien lo anterior es cierto, que tu conexión a Internet funcione correctamente no significa que lo haga eficientemente.

Por ejemplo, disfrutarás del máximo de velocidad que tu operador es capaz de ofrecer en tu domicilio si conectas directamente el ordenador a tu módem/router a través de un cable de red Ethernet (cable RJ45). 

¿Qué ocurre si tengo un portátil, smartphone o tablet?

La solución para estos dispositivos es usar la red WiFi que ofrece tu módem/router. Sin embargo, ya debemos partir de la idea de que estamos perdiendo velocidad porque se trata de una conexión inalámbrica que se ve afectada por factores tales como el grosor de las paredes, distancia entre tu dispositivo y el módem/router (a mayor distancia menor velocidad) y existencia de otros aparatos que generen un campo electromagnético que incide en tu red WiFi (televisores, microondas, etc.).

A todo esto, hay que unir la existencia de otras redes WiFi en tu entorno (las de tus vecinos, organismos oficiales, gratuitas, etc.) que, aunque no lo creas, influyen en la tuya.

¿Cómo?

Los módem/router disponen de una serie de canales por lo que poder emitir la señal  WiFi, es decir, pongamos que tu router te permite elegir entre los canales 2,4,6,8,10,12 y 14. Ahora, imaginemos que todos los routers del edificio tienen asignado el canal 2 para emitir la señal WiFi. El resultado serían interferencias entre redes que supondrán caídas de tu conexión y, sobre todo, menor velocidad.

Para evitar lo anterior, es conveniente “estudiar” que canales están ocupados mediante el uso de software tipo NetStumbler (Windows) ó iStumbler (Mac) y configurar tu módem/router para que emita por algún canal que se encuentre libre o “poco poblado”.

Ya que estás pagando, optimiza tu conexión

¿Me explicas como configurar el canal en mi módem/router?

Dada la variedad de fabricantes es imposible explicar un modo único para configurar cada dispositivo, pero hay varias páginas en Internet que os ayudarán con vuestro modelo exacto (ADSL Zone / ADSL Ayuda).

Eso sí, hacedlo por vuestra propia cuenta y riesgo porque, aunque variar el canal emisor no debe suponer quedarse sin conexión a Internet, modificar otros parámetros de vuestro módem/router bien podrían hacerlo.

(Pablo)

En tu escritorio

Es habitual encontrar escritorios llenos de iconos, ya no sólo de accesos directos a las aplicaciones instaladas sino iconos de archivos de instalación, canciones, fotos y toda una serie de archivos descargados de Internet.

Dejémoslo claro, para mí el escritorio cumple una doble función: mostrar un fondo de escritorio vistoso y permitir al usuario tener a mano las aplicaciones que más usa.

¿Qué problema tienes con un escritorio repleto de iconos?

¿Problema? Ninguno, allá tú que para eso es tu ordenador, pero…

  1. Todos esos iconos ocultan el fondo de escritorio.
  2. Los que programaron el sistema operativo que estás usando, crearon todo un sistema de carpetas (Documentos, Descargas, Imágenes…) para algo.
  3. Párate a pensar, ¿de verdad usas habitualmente todas esas aplicaciones?

Hace años, cuando la memoria RAM instalada en los ordenadores era escasa, tener muchos iconos en el escritorio podía suponer una merma en el rendimiento del equipo.  Hoy en día, los nuevos equipos ya cuentan con 4 GBs (o más) de memoria y esa colección de iconos en el escritorio ha dejado de suponer un problema (aunque, aún así, debes saber que tu ordenador los refresca cada vez que muestra el escritorio).

¿De verdad usas todas esas aplicaciones a diario?

Sin embargo, ese “batiburrillo iconil” denota cierto desorden y despreocupación por parte del usuario: ¿qué pinta el programa de instalación de Google Chrome al lado de las fotos de tu último ligue en Ibiza?, ¿no eres capaz de encontrar un documento que te pide tu jefe? Repito, por si no lo sabes o lo has olvidado, en tu ordenador existen una serie de carpetas (Documentos, Descargas, Videos…) para que mantengas todo tu contenido ordenado, ¿por qué te obcecas en tenerlo todo “a mano” en el escritorio? 

En el caso de Windows, los accesos directos a los programas que más usas puedes colocarlos en la barra inferior (en la denominada “barra de inicio rápido”). Si usas un Mac, puedes usar Launchpad ó Spotlight para ejecutar aplicaciones rápidamente.

Con un poco de reflexión y siendo práctico puedes encontrarte que, todo lo anterior, te conduce a tener un escritorio vacío. ¿Alguna vez lo has probado?

No hace falta ser un amante del minimalismo para tener un escritorio diáfano y, ya de paso, que te permita disfrutar de ese bonito fondo. No te quitará mucho tiempo encender el ordenador y echar una ojeada con calma revisando cada icono porque, casi seguro, habrá iconos que no sepas a donde conducen si haces doble clic sobre ellos o que ni siquiera recuerdes cuando o porqué los instalaste.

Si, aún así, necesitas que algunos iconos se muestren en tu escritorio, intenta que la disposición de los mismos sea coherente. Prueba a agrupar programas por categoría (fotografía, Internet, ofimática, etc.) y colocarlos en distintos puntos del escritorio (típicamente, en las esquinas de la pantalla).

Disfrutando de San Francisco o, lo que es lo mismo, vista de mi escritorio actual.

No es que el escritorio sea un espejo que nos muestre como es un usuario pero, una buena organización, puede suponer un aumento en su productividad y, al mismo tiempo, ofrecer una imagen seria y ordenada.

(Pablo)

Siete días de vida digital

Durante un semana viviré en una habitación de 5×5 metros sin salir ni hablar con nadie. Llevaré los objetos necesarios para experimentar la vida digital. Tendré agua pero dependeré de la caridad de la gente para alimentarme…

Son palabras de la artista australiana Eugenia Lim que ha decidido experimentar, durante una semana,  la denominada “vida digital” encerrada en una habitación (diseñada para esta experiencia) en la galería West Space de Melbourne (Australia).

Esta “actuación en vivo”, denominada Stay Home Sakoku: el proyecto Hikikomori, trata de explorar el fenómeno japonés del hikikomori, una especie de retiro o aislamiento voluntario de la vida cotidiana encerrándote en un cuarto sin más contacto que el virtual.

La experiencia, que finalizará el día 29, puede seguirse vía Internet, en directo, gracias a tres cámaras web instaladas dentro de la habitación en la que se encuentra Lim. Además, se puede chatear (en inglés) con la artista (doy fe de que es posible), seguir las cuentas de Twitter/Facebook (con pocos seguidores, ¿le han dado poca publicidad?) o el blog que mantiene Lim durante esta semana.

Aunque la experiencia me parece curiosa (y por mucho que me guste la tecnología), creo que se me haría muy complicado pasar una semana encerrado con un portátil, navegando por Internet, viendo vídeos, leyendo, chateando, escribiendo para el blog, etc.


¿Qué os parece?

(Pablo)

Algo está cambiando…

…o eso me parece a mí.

Me explico, varios son los cineastas (destacar, por ejemplo, a Álex de la Iglesia) que vienen reclamando que el mundo del cine, en su conjunto, abra los ojos a una realidad cada vez más palpable: el consumidor está deseando disfrutar de contenido multimedia (en este caso, películas y series) en su televisor o, en su defecto, en sus dispositivos móviles (smartphones, tabletas, etc.).

Además de vía televisión, la manera más rápida de poner a disposición del usuario ese contenido es Internet, ese espacio virtual al que directores, productores, distribuidores, etc. siguen observando con ojos temerosos porque supone perder control sobre el producto y sobre parte de los beneficios.

Todo esto me viene a la cabeza tras ver como, tras los pasados premios Goya, películas como “No habrá paz para los malvados” “La piel que habito” ya podían verse en algunos canales de pago. Me podréis decir que, efectivamente, se trataba de canales de pago pero quien quiera/pueda pagar, accede a dicho contenido en un plazo inferior al que estábamos acostumbrados.

A lo anterior se une que ayer mismo recibía un correo electrónico (ver imagen) en el que Apple anunciaba el estreno de “Las aventuras de Tintín” (estrenada en cines el pasado 28 de octubre) acortando el plazo desde su estreno en las salas de cine a su disponibilidad online a menos de cinco meses.

¿Cuando se podrá disfrutar de un estreno tanto en cines como en nuestra casa? 

La tarea se parece harto complicada hoy en día dado que los estudios cinematográficos tratan de “engordar” la recaudación procedente de las salas con la venta de la película en soportes ópticos (DVD/Blu-Ray).

Esperemos que la situación vaya mejorando con el paso del tiempo, parece que la situación va cambiando a mejor.

(Pablo)