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Vídeo en Instagram

Hace unas horas, Facebook ha anunciado que la nueva versión de Instagram  incorpora la posibilidad de capturar vídeos de hasta quince segundos de duración.

Facebook, que compró Instagram el año pasado, reacciona así frente a Twitter que hace meses lanzó Vine, una aplicación que permite capturar vídeos de hasta seis segundos de duración y que se ha puesto de moda en poco tiempo.

Las ventajas de Instagram frente a Vine, además de la duración de los videos y que éstos no se reproducen de nuevo cuando llegan al final, son la estabilización de imagen, trece filtros, posibilidad de borrar o elegir la carátula del vídeo de los fotogramas capturados, opciones que permiten compartir el vídeo ya editado (algo que todavía no permite el producto lanzado por Twitter).

Para aquellos entusiastas del video, recordaros que es una función que consume rápidamente la batería de vuestro terminal ya sea a la hora de grabarlo como de reproducirlo. Además, dado que los videos se reproducen vía streaming, mucho cuidado con mermar vuestros planes de datos.

Descarga Instagram (Android / iOS)

(Pablo)

Otro derrape para Instagram

Esta semana la noticia corría como la pólvora: Instagram había modificado sus Condiciones del Servicio y, a partir del dieciséis de enero, podría vender las fotos de sus usuarios sin su consentimiento expreso.

La reacción de los usuarios no se hizo esperar: multitud de blogs, Twitter, prensa especializada, foros, etc. empezaron a mostrar su descontento y, lo que es mas, empezaron a proliferar sitios que proporcionaban instrucciones acerca de como descargar las fotos del popular servicio (ej. usando Instaport) y cancelar la cuenta antes de la entrada en vigor de la nueva política.

Al final, y de momento, ha sucedido lo que suele pasar en estos casos: Kevin Systrom (cofundador del servicio) tuvo que publicar una nota en la que venía a decir que todo había sido un error, que no está entre sus intenciones vender las fotografías subidas al servicio y que procederían a la modificación de Condiciones del Servicio (en efecto, han vuelto a la redacción de 2010).

Instagram Terms of Use

En resumen, otro caso de “atropello al usuario” y que, por ahora, únicamente la movilización masiva de sus usuarios ha podido detener.

Todo este asunto apesta al “tufillo” de Facebook que, este mismo año, compraba Instagram por un billón de dólares. La intención de la red social más poblada es empezar sacar partido a todos sus activos y, claro está, Instagram es el más importante…por detrás de la propia red social.

La información que puede obtenerse de las fotografías de los usuarios (datos EXIF, geolocalización…) es muy valiosa para los anunciantes dado que les ayuda a dirigir su publicidad a determinados perfiles de usuario más proclives a comprar sus productos.

Si lo anterior lo sabemos nosotros, que no sabrán los accionistas de Facebook…

(Pablo)

Instagram: mi relación amor/odio

Tal y como dice su página oficial, Instagram es una manera rápida, bella y divertida de compartir tu vida con tus amigos a través de fotos.

Aunque muchos ya conozcáis (y uséis) Instagram en la actualidad, la idea detrás de esta red social es compartir, con otros usuarios, las imágenes que tomamos desde nuestros dispositivos móviles. Disponible para dispositivos iOS y Android, permite aplicar una serie de filtros, marcos, etc. a las fotografías para darles un aspecto especial a gusto del usuario. Una vez tenemos la imagen lista, podemos compartirla en Instagram, otras redes sociales (Facebook, Twitter, Flickr, Tumblr y Foursquare) o por correo electrónico.

Esa idea, que ahora nos parece sencilla, se ha convertido en una red social con 50 millones de usuarios (y creciendo).

Atardecer (autor: Fer)

Empecé a usar Instagram tarde; seguramente, porque estoy adentrándome  en el complejo mundo de la fotografía réflex digital y, la calidad que ofrecen estos dispositivos, hace que las fotografías tomadas desde un teléfono móvil se sonrojen de vergüenza.

Sin embargo, he de reconocer que la calidad de algunas instantáneas móviles es suficiente para que podamos apreciar su belleza desde otro dispositivo móvil (teléfono, tableta, portátil…) y, muchas veces, ello sea suficiente para admirar la calidad de una fotografía bien hecha.

Instagram, ciertamente, nos permite acceder rápidamente a un sinfín de instantáneas de personas conocidas o desconocidas. Hay auténticas maravillas (de la fotografía móvil) en esta red social esperando a ser descubiertas y, una vez que descubres a un autor de calidad, la aplicación te permite “seguirle” (al más puro estilo Twitter) para no perderte ninguna de las nuevas fotos que sube a la red social.

La aplicación también permite expresar cuando una foto te gusta (si, como en Facebook) y, las fotos con mayor aceptación, tienen su propia sección dentro de esta red social.

La posibilidad de editar y compartir esas fotografías en otras redes sociales, viene a redondear una aplicación muy bien construida.

Vista su parte positiva, llevo bastante tiempo queriendo “quejarme” de lo que, a mi parecer, se está convirtiendo en su parte negativa: Instagram se está convirtiendo en un “cajón desastre” para todo tipo de fotografías.

Aunque, desde sus comienzos, fueron muchos los fotógrafos “serios” los que hicieron uso de esta herramienta para compartir y dar a conocer su trabajo…una vez se expandió lo suficiente, el “usuario de a pie” comenzó a transformar esta red social en lo que le vino en gana.

Palacio Real, Madrid (autor: Pablo)

Claro ejemplo de ello son las fotografías de desnudos o semi-desnudos que, por desgracia, siempre aparecen en la sección de “más populares”.  Quiero pensar que ese tipo de fotografías surgen de la necesidad de ciertas personas de satisfacer su ego interno (acumulando “me gusta” y seguidores) porque, si nos atenemos a la calidad de las fotografías (o de los modelos), suele brillar por su ausencia.

Así, una red social que empezó como medio de distribución de fotografías de calidad se ha convertido en un “museo de lo cotidiano” sin el menor gusto por la fotografía.

Otra de las críticas que se hacen al servicio es que mucha gente sube fotografías tomadas con cámaras réflex, mejoradas mediante Photoshop, etc. es un intento de ganar popularidad entre los usuarios. Este tema no me molesta tanto, después de todo se trata compartir fotografías y, aunque su popularidad se la debe a los dispositivos móviles, su éxito hace que haya aplicaciones de escritorio (portátil/sobremesa) que ya permiten subir, a esta red social, fotos tomadas desde cámaras digitales.

Frente a ello poco puede hacer Instagram, es esa faceta social (en detrimento de un sitio de calidad) la que ha otorgado a sus creadores el estatus de multimillonarios sin haber cumplido los treinta años.

Si a ello añadimos el temor de parte de sus usuarios a lo que pueda conllevar, para esta red social, su reciente compra por parte de Facebook, el futuro de Instagram no se ve muy claro.

Mientras observo que va sucediendo, me limitaré a tomar, editar (si cabe) y compartir mis fotografías ignorando, casi por completo, la sección “más populares” de esta red social.

(Pablo)

Facebook compra Instagram

Así lo anunciaron ayer tarde (hora española) los CEOs de ambas compañías:  Mark Zuckerberg (Facebook) y Kevin Systrom (Instagram).

Para los que no conozcan Instagram, se trata de una comunidad de amantes de la fotografía (móvil) donde, usando las aplicaciones disponibles para iOS/Android, puedes tomar fotos con tu terminal, aplicarles (o no) una serie de filtros y/o correcciones y compartirlas en redes sociales como Facebook, Twitter y Flickr.

Así, podemos decir que la red social por excelencia se hace con la comunidad de fotografía más de moda.

Esperemos que este nuevo filtro no se incorpore a Instagram 😉

Eso sí, ambos se han apresurado en confirmar que Instagram se mantendrá (de momento) como una aplicación independiente y que ambas compañías se beneficiarán mutuamente de lo que cada una de ellas puede aportar a la otra.

¿El precio? Un auténtico despropósito: mil millones de dólares entre efectivo e intercambio de acciones.

Hace menos de semana la valoración de Instagram era de quinientos millones de dólares pero, tras la compra de hoy, no se hasta que punto se está hinchando la “burbuja tecnológica” y que sucederá cuando explote…

(Pablo)