Archivo de la etiqueta: tecnología

Mailbox: análisis

Sin duda, Mailbox es una de las aplicaciones para iPhone más esperadas del 2013. Se trata de un programa de correo electrónico (como Mail, el programa integrado en todos los dispositivos iOS) que incorpora, como gran novedad, funciones propias de gestores de tareas (como Things, Wunderlist, Any.DO)

Los gestores de correo electrónico para iPhone que conocemos (Mail, Gmail, Sparrow…) ofrecen un funcionamiento similar al que venimos experimentando con programas de correo electrónico tipo Outlook. Algunos, como Sparrow (antes de ser comprado por Google) implementaron gestos del tipo deslizar para realizar determinadas acciones pero pocas han sido las novedades desde entonces.

Mailbox, sin embargo, nos ofrece una serie de opciones que estos programas no integran y que, hasta ahora, eran habituales en gestores de tareas. Una vez que el usuario recibe uno o varios correos, tiene a su disposición cinco gestos rápidos:

  • Tocar el correo: lee el correo.
  • Deslizar el correo ligeramente hacia la derecha: archiva el correo.
  • Deslizar el correo a la derecha: borra el correo.
  • Deslizar el correo ligeramente hacia la izquierda: la aplicación archiva el correo momentáneamente (haciéndolo desaparecer de la bandeja de entrada) pero se “recibirá” de nuevo (reapareciendo en la bandeja de entrada) cuando el usuario especifique (más tarde, por la noche, mañana, el fin de semana, la próxima semana, dentro de un mes, cualquier día o, directamente, un día/hora determinados).
  • Deslizar el correo a la izquierda: permite archivar el correo  en tres carpetas predeterminadas (aunque el usuario puede crear más) que son “a tener en cuenta”, “para leer”, “para comprar”.

Además, estos gestos pueden extenderse a todos los correos de tu bandeja de entrada.  Ej. ¿Recibes tres correos electrónicos con la misma temática? Archívalos para leer más tarde o bórralos con un único gesto (y no uno por uno).

Si el lema de Mailbox es “pon tu email en su lugar”, está claro que la filosofía de la aplicación gira en torno al mismo siendo su objetivo final alcanzar una bandeja de entrada vacía (inbox zero) momento en el que el programa “premiará” al usuario mostrando una bonita foto de Instagram.

¿Qué pegas le has encontrado?

Para empezar, de momento sólo funciona con cuentas de correo electrónico de Gmail (el correo electrónico de Google) aunque, tras su reciente adquisición por parte de Dropbox, se espera que funcione con todo tipo de cuentas de correo y que, lógicamente, veamos novedades/correcciones rápidamente. Pese a que su funcionamiento se limita a Gmail no permite el etiquetado (función propia de ese servicio) que, en mi caso, uso a diario.

Derivado de lo anterior, si el usuario tiene otra cuenta (que no pertenece a Gmail) se verá obligado a usar otro gestor de correo electrónico para poder acceder a sus emails.

Toca la pantalla y verás una bonita foto de Instagram.

Toca la pantalla y verás una bonita foto de Instagram.

En relación a la gestión del correo electrónico, he terminado acumulando correo electrónico en la carpeta “para leer” encontrándome, durante el fin de semana, con toda una serie de emails pendientes de lectura. Así, lo único que me ha aportado es “descongestionar” la bandeja de entrada acumulando correo (cuya lectura/respuesta no urge) en otra carpeta distinta. El alivio para el usuario, de ese modo, únicamente es momentáneo.

Por lo demás, las imágenes de algunos correos electrónicos no se mostraban (dejando un espacio en blanco en su lugar). Esto me ha sucedido bajo cobertura 3G, funcionando correctamente bajo WiFi.

Supongo que Mailbox ayudará a aquellas personas que reciben mucho correo electrónico a diario, dado que les permite “colocar” sus emails en categorías que les permitan llevar una mejor gestión del mismo, evitando que su bandeja de entrada se desborde o que dicha acumulación les impida localizar un correo electrónico determinado.

En líneas generales, Mailbox funciona bien pero le queda mucho camino por recorrer para poder ser el mejor gestor de correo electrónico para iPhone.

(Pablo)

NYC Beacon

Me sigue gustando ver cabinas telefónicas en nuestras calles, pueden sacarte de un apuro o recordarnos lo rápido que ha evolucionado la telefonía móvil durante estos años.

En Nueva York, se ha organizado una exhibición de prototipos de las posibles cabinas telefónicas que veremos en sus calles a partir de 2014 y, aunque la propuesta que os muestro no resultó ganadora, nos ayuda a hacernos una idea de las características que veremos en las cabinas de nuestras ciudades en un futuro próximo.


(Pablo)

¿Te causa estrés tu smartphone?

A propósito de un artículo publicado por el Huffington Post, os enumero seis síntomas que revelan adicción a tu smartphone:

  1. Tienes que responder…inmediatamente: hay personas que viven “pegadas” a su móvil y son incapaces de no contestar un correo electrónico o mensaje según reciben una notificación. Lo mismo ocurre con esas personas que duermen con su móvil, encendido y con sonido, a su lado o que, constantemente, están actualizando el estado de sus aplicaciones para conocer las últimas novedades/noticias.
  2. Síndrome del “teléfono fantasma”: cuando crees oir el sonido de tu móvil o sientes su vibración y, realmente, el terminal no ha sonado/vibrado.
  3. Miedo a perderte algo: se origina cuando te encuentras alejado de tu móvil o no tienes cobertura para echar una ojeada a lo que está sucediendo en Facebook, Twitter…
  4. No prestas atención a tu familia/amigos: estás tomando algo con tu familia y/o amigos y eres incapaz de dejar tu móvil en el bolsillo, responder mensajes que llegan, etc. lo que te impide centrarte en lo realmente importante: la persona/s que tienes delante y están hablando contigo.
  5. Sufres de ansiedad cuando no puedes usar tu smartphone: ya sea por falta de batería, cobertura o porque te encuentres en otro país (y no usas una tarjeta SIM de un operador local), empiezas a sufrir problemas de ansiedad porque no puedes usar tu terminal.
  6. Bajo rendimiento en la escuela: déficit de atención durante las clases esperando el momento en que éstas acaben para echar una ojeada al móvil y ponerte al día de lo ocurrido.
Olvídate de que existe y céntrate en la vida real

Olvídate de que existe y céntrate en la vida real

Seguro que muchos de vosotros habréis sufrido alguno de los síntomas” anteriores y, aunque penseis tener la situación controlada, quizás es un buen momento para restar importancia a todo lo que sucede en el mundo 2.0 y regresar, prestando atención, a la realidad que te rodea.

(Pablo)

La importancia del 1.0

Llevaba tiempo queriendo hablar de un fenómeno que, por desgracia, cada vez observo más en el día a día: la creciente dependencia del ser humano de todos aquellos dispositivos (móviles, ordenadores o tabletas) que le permiten conectarse al “mundo 2.0”, ese que sólo existe gracias a redes de telecomunicaciones.

Lo anterior supone la búsqueda de una constante conexión persona/Red que desemboca en situaciones tan absurdas como ver a una pareja cenando y cada uno manipulando su teléfono móvil (contestando correos electrónicos, enviando WhatsApp, etc.) sin prestarse la mínima atención el uno al otro ó, por poner otro ejemplo, un grupo de amigos de celebración y la ocasión termina convirtiéndose en un auténtico muestrario de fotos/vídeos graciosos, aplicaciones que hacen esto o lo otro…

¿Estás “enganchado” al mundo 2.0?

Seguramente todos lo estamos en mayor o menor medida. Sin embargo, hay casos en los que uno debería empezar a preocuparse:

  • Personas que proyectan en la Red (mundo 2.0) un yo distinto al real (mundo 1.0): reconozcámoslo, al ser humano le gusta aparentar, en mayor o menor medida, una imagen y/o vida distinta a la que le ha tocado vivir y que mejor lugar para hacerlo que en ese mundo virtual donde nadie le ve.
    Lo anterior, en casos extremos, puede llevar a que la persona pierda la noción de la que es su vida real, no siendo capaz de diferenciar entre su yo físico y su yo virtual y, en algunos casos, le lleva a intentar proyectar su yo virtual en la vida real pero no termina funcionando: los que le conocen saben que se trata de una mera pose.
  • Preocupación desmedida por actualizar tu estado en las redes sociales: hazte a la idea, a la mayoría de tus “amigos” de Facebook les importa un comino lo que publiques en tu muro. Aprovechan sus escasos ratos libres para cotillear un poco, subir fotos de comida/mascotas, perder el tiempo con cualquier juego estúpido… Se la “trae al pairo” tus canciones favoritas, esas fotos/vídeos/noticias que subes o si te encuentras deprimido o no.

  • Esfuerzos en pos de aumentar tu número de seguidores (Twitter/Instagram): ¿te has parado a pensar cuantos de tus seguidores pueden ser meras cuentas manejadas por un ordenador o usuarios que ya ni siquiera usan esa red social?, ¿cuanto de tus seguidores interactúan contigo?, ¿qué aporta esa cifra a tu vida? El número de seguidores no debería preocuparte, lo importante es lo que tengas que compartir con ellos y con el resto de usuarios.

  • Alejamiento de lo real para vivir lo virtual: gente que deja de llevar una vida normal para pasar más horas conectado a la Red (enganchado a ese dichoso juego, chateando en una red social, etc.). No te equivoques, el mundo no se acaba hoy, así que deja de actualizar constantemente tu timeline, refrescar la aplicación de Facebook o chequear tu correo electrónico.

En general, el ser humano se está olvidando de interactuar con el resto de las personas que le rodean sin la ayuda de un “dispositivo conectado”. Ya no se levanta el teléfono y se relata, de viva voz, como te ha ido el día, tus sentimientos, tus frustraciones… Ahora todo lo anterior (y más) se “publica”. ¿Acaso os parece normal no poder expresar, de tu a tu, tus sentimientos a una persona?

Muchas veces, algo tan habitual (antaño) como ver la cara o escuchar la voz de una persona es suficiente para discernir como se encuentra o como le ha ido en el trabajo algo que, ni siete mensajes en una red social, son capaces de expresar.

Dicho lo anterior…prueba lo siguiente: apaga tu móvil, tableta u ordenador o, si has de dejarlo encendido, llévalo a otra habitación. Ahora respira lentamente… ¿lo ves? La vida continúa sin que ese aparato se encuentre “pegado” a ti. Intenta re-descubrir esos pequeños placeres, seguramente olvidados, que nada tienen que ver con el mundo 2.0 y que tanto te llenaban.

Si no eres capaz de hacer lo anterior, entonces tienes un problema…

(Pablo)

¿Qué es Mega?

Justo un año después de que su mansión en Nueva Zelanda fuese asaltada por las fuerzas de seguridad neozelandesas y Megaupload, su popular sitio de alojamiento/subida/descarga de archivos, cerrado por el FBI, Kim Dotcom lanzaba, la pasada madrugada, un nuevo servicio: Mega

¿En qué consiste?

Se trata de un servicio de almacenamiento de archivos que permite a sus usuarios subir contenido y compartirlo con quien ellos deseen (siempre que sean usuarios del servicio).

Pero, ¿no es lo mismo que el extinto Megaupload?

Exacto aunque Mega introduce una novedad importante: todo el contenido que subas estará encriptado mediante una clave de cifrado RSA de 2048 bits de longitud.

Una vez subido un archivo, éste tendrá una clave pública que podrás compartir con tus conocidos y ellos, a través de su clave privada, podrán descargar la información sin encriptar pudiendo acceder, sin ningún problema, a su contenido.

Lo anterior supone que:

  • Únicamente el usuario, y la persona/s con quien comparta la clave pública de cada archivo, podrá acceder a la información.
  • Kim Dotcom (y sus colaboradores) no tienen manera de saber que es lo que sube/comparte cada usuario dado que, desde que sale del ordenador del usuario, se encuentra protegido mediante un potente cifrado. Así, Mega se convierte en un servicio al estilo Dropbox, Google Drive, Skydrive, etc. evitándose problemas con las autoridades (tal y como sucedió con Megaupload).
La interfaz de Mega recuerda a la de Google Drive

La interfaz de Mega recuerda a la de Google Drive

Entendido, ¿cómo me doy de alta?

  • Dirígete a la página oficial de Mega (si la página no se muestra en español, puedes seleccionar el idioma mediante un desplegable en la parte superior derecha de tu navegador).
  • Haz clic en Regístrate.
  • En la siguiente pantalla podrás elegir tu nombre de usuario, contraseña y correo electrónico.
  • Lee los Términos de Servicio y, si estás de acuerdo con ellos, haz clic en la casilla de verificación.
  • Clic en Registrarse.

Al rato, recibirás un correo electrónico en la dirección que has proporcionado y, tras hacer clic en el enlace que contiene e introducir tu contraseña, tendrás acceso a Mega.

¿Se convertirá Mega en un almacén de contenido protegido?

Seguramente sí y, aunque han habilitado un servicio para que las autoridades borren todo el contenido público/compartido ilegal, tal y como sucedió con Megaupload, la velocidad de los usuarios a la hora de compartir contenidos protegidos por derechos de autor va a complicar bastante la vida a los defensores de la propiedad intelectual.

(Pablo)

Olvida el móvil, lo importante son las apps

Velocidad de procesador, memoria RAM, capacidad de almacenamiento, tamaño y resolución de la pantalla…

Algunas de los elementos anteriores nos recuerdan bastante la guerra de especificaciones técnicas que, hace años, los fabricantes de ordenadores ofrecían al consumidor para intentar que éste se decantase por su producto.

Lo mismo está sucediendo en la actualidad con los teléfonos móviles: los fabricantes han comenzado una auténtica batalla de especificaciones para diferenciar sus productos (más grande, más ligero, más rápido, mejor pantalla…)  y, sin embargo, la capacidad de proceso está empezando a alcanzar niveles que, seguramente, colman de sobra las expectativas del consumidor, la memoria interna (normalmente 16, 32 ó 64 GBs) es más que suficiente para almacenar apps, documentos, vídeos, fotos, música, etc.

¿Qué sucederá cuando apenas quede margen de mejora y los móviles se igualen en prestaciones?

En ese momento serán las apps (aplicaciones) las que centren la atención del consumidor porque, son éstas, las que realmente nos permiten exprimir el teléfono.

Piénsalo bien: el teléfono móvil que llevas en el bolsillo se ha convertido en toda una “navaja multiusos” que ha dejado atrás linternas, cuadernos de notas, cámaras de fotos, agendas, libros del bolsillo, CDs/DVDs, consolas de videojuegos y un largo etcétera…

Miles de apps esperan ahí fuera

Miles de apps te esperan ahí fuera

¿De qué te serviría ese teléfono inteligente sin ellas?, ¿qué es lo que distingue un terminal de otro?

Está claro que puedes tomar fotografías con la cámara de tu teléfono pero…¿con que app las editarás? Y lo que es más, ¿con qué app las compartirás con tus amigos?. Vayamos más allá, ¿cuántos terminales se habrán vendido por el mero hecho de poder disfrutar del famoso juego Angry Birds o del programa de mensajería WhatsApp?

Parece una tontería pero pocas veces nos paramos a pensar que, a la hora de elegir un teléfono móvil, seguramente la posibilidad de usar ciertas aplicaciones y servicios tengan un peso determinante en nuestra compra.

No estoy hablando únicamente de juegos o edición de imágenes, sino de toda una serie de servicios que nos ofrecen la posibilidad de mantener sincronizados nuestros contactos, agenda, fotos, documentos, vídeos, etc. entre nuestros dispositivos o, simplemente, mantener una copia de seguridad de todo lo anterior.

Porque, sinceramente, ¿qué te causaría un mayor trastorno?, ¿perder tu teléfono móvil o las fotos de tus hijos, tu agenda de contactos o los documentos del trabajo?

(Pablo)

Facebook e Instagram…¿de capa caída?

Quiza sea sólo yo pero, desde finales de 2012 ,tengo la impresión de que, tanto Facebook como Instagram, empiezan a perder popularidad entre los internautas.

Respecto a Facebook, cada vez veo menos comentarios, fotos, enlaces, noticias, etc. subidos/publicados en esta red social. En mi caso, y tampoco es que sea el prototipo de usuario típico de esta red social, mi uso se limita a subir fotografías capturadas/editadas desde mi teléfono móvil (lo se, existe Instagram, pero como leeréis más adelante mi afecto por dicho servicio ha caído en picado).

Desconozco si este descenso de popularidad se debe al hastío de los usuarios por sus frecuentes cambios en las condiciones del servicio, la falta de novedades o una más que patente búsqueda de beneficios para sus inversores (promoción, previo pago, de comentarios, publicidad más visible para el usuario…).

¿Se acabó el amor?

¿Se acabó el amor?

Tampoco se libra de la quema Instagram: lo que comenzó siendo una red social de fotografía móvil de calidad, se ha convertido en un almacén de fotos (vulgares) donde abundan las mascotas y la comida. Tampoco ha ayudado el reciente lío que se ha organizado por el intento del servicio de emplear las fotos de sus usuarios para generar beneficios (ya sabéis, el fin justifica los medios).

Parece que se ha llegado a un punto donde Mark Zuckerberg (CEO y cofundador de Facebook) y sus asesores deben decidir hacía donde encaminar estos dos productos: búsqueda de beneficios o intentar dar respuesta a las necesidades de sus usuarios y, todo ello, con mucho tacto para que el asunto no se les vaya de las manos.

Este año que comienza debería despejar bastantes incógnitas al respecto…

(Pablo)