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¿En qué consiste la tecnología de pago Contactless?

Mientras la tecnología NFC sigue su lento e incierto desarrollo (ya hay quien duda de su futuro), ya existe una solución intermedia para realizar pagos con nuestras tarjetas de crédito/débito de una manera rápida y sencilla.

Las tarjetas que integran tecnología contactless permiten realizar pagos inferiores a 20€ simplemente acercándola al datáfono/TPV (el dispositivo por donde pasan los comercios nuestra tarjeta para cobrarnos).

¿Cómo funciona?

Dado que esta tecnología se basa en reconocimiento por radiofrecuencia, la tarjeta integra un chip y una antena que permiten “identificarse” cuando se encuentran cerca del TPV.

¿Qué ventajas supone?

Además de la velocidad en el pago, basta con acercar la tarjeta al TPV para que éste compruebe el saldo y emita un sonido aceptando el pago, evita tener que llevar/buscar efectivo y no hay que esperar el cambio o el recibo.

Desde el punto de vista de la seguridad, el usuario está cubierto por las mismas condiciones antifraude que el resto de tarjetas bancarias. Además, se puede establecer un límite diario a las cuantías que pueden pagarse usando este tipo de tarjetas. Al mismo tiempo, el TPV solicitará aleatoriamente el número PIN al titular en pago inferiores a 20€ y, en pagos superiores a dicha cantidad, siempre deberá introducirse el número PIN.

Para complementar todo lo anterior, se han introducido los stickers contactless, pegatinas que se adhieren a la parte trasera de nuestro teléfono móvil y, dado que integran la misma tecnología que las tarjetas contactless y están vinculados a nuestra tarjeta de crédito/débito, funcionan de la misma manera: acerca tu móvil al TPV y paga por tu compra.

Sticker contactless

Sticker contactless, olvídate de sacar la tarjeta

Si hablamos de cifras, durante el segundo trimestre del año se registraron 3,6 millones de operaciones con este tipo de tecnología en España generando un gasto en comercios de 118,2 millones de euros (un 52% más que en el trimestre anterior).

Bonito panorama, ¿no? Como casi todo, el asunto tiene truco: los estudios demuestran que la comodidad y sencillez de este método de pago hace que el consumidor realice más transacciones lo que, al final, supone mayores ingresos para las compañías emisoras de las tarjetas y para las entidades bancarias (se elevan las cuantías cobradas en forma de comisión a los comercios).

(Pablo)

Apaguen sus dispositivos electrónicos

Viajar en avión supone, ineludiblemente, llevar a cabo una misma rutina: llegar al aeropuerto con suficiente antelación, facturar (o no) el equipaje, localizar tu puerta de embarque, pasar el control de seguridad, esperar que se anuncie el embarque de tu vuelo, hacer la cola para subirte al avión y, una vez dentro, escuchar las instrucciones de seguridad para, acto seguido, tener que desconectar los dispositivos electrónicos durante las fases de despegue y aterrizaje.

FAA Turn Off Electronic Devices

En este último punto seguimos, por desgracia, bastante anticuados a nivel mundial, haciendo buena la frase “la tecnología va por delante de las leyes”.

¿Cual es la situación en España?

De que no emplees ningún tipo de dispositivo electrónico durante las fases de despegue y aterrizaje ya se encarga la tripulación de cabina. Una vez en vuelo, si viajas con un dispositivo entre cuyas funciones no se encuentre la de realizar llamadas telefónicas, en teoría deberías poder utilizarlo cuando el avión se encuentre a una altura de 10.000 pies.

Si te estás preguntando que sucede con tu teléfono móvil… únicamente podrás utilizarlo cuando el avión se encuentre en tierra y con las puertas de cabina abiertas.

¿Y qué pasa con el denominado “modo avión”?

Con independencia de que tu terminal implemente dicho modo, en nuestro país el uso del teléfono móvil está prohibido durante todo el vuelo. Olvídate de escuchar la música que lleves en su interior, usarlo para leer cualquier artículo que hayas guardado en aplicaciones como Instapaper o Pocket, jugar con él, tomar fotografías…

En EEUU, por el contrario, el uso del teléfono móvil con el modo avión activado está permitido.

¿Cuando cambiará esta situación?

La creciente presión por parte de las empresas tecnológicas y de los propios usuarios (cada vez más dependientes de sus gadgets) unido a que no existe estudio alguno que demuestre que los dispositivos electrónicos interfieran en los instrumentos de vuelo, podría hacer que la Administración Federal de Aviación (EEUU) modifique su regulación actual para que, a partir de 2014, la lista de dispositivos cuyo uso está permitido en cualquier fase del vuelo se incremente sustancialmente.

FAA NY Times

Estamos hablando de la posibilidad de usar lectores de libros electrónicos, ver vídeos o escuchar música/podcasts en vuestros portátiles, teléfonos móviles o tabletas durante el despegue, vuelo y aterrizaje sin ningún tipo de limitación por parte de la tripulación.

Lógicamente, mandar/recibir correos electrónicos, mantener el WiFi activado o hacer llamadas durante el despegue/aterrizaje seguirá estando estando prohibido.

En fin, un paso adelante para adecuar la regulación actual a la época en la que vivimos y, aunque se trate de un proceso lento, es un paso adelante sobre la situación actual.

¿Cuando se regulará en este sentido en nuestro país?

Buena pregunta…

(Pablo)

La transición a lo digital

Cada mañana, camino del trabajo, leo el periódico y toda clase de artículos en mi teléfono móvil. Allí, por desgracia, todavía manejamos bastante papel aunque he de reconocer que me encuentro más cómodo trabajando con documentos en formato PDF.

De nuevo, el móvil me hace más corto el retorno a casa donde puedo seguir leyendo en mi portátil o usar el iPad para leer las revistas a las que estoy suscrito. Por la noche, me espera mi lector de libros electrónicos… 

Acabo de renovar mi suscripción a una revista pero esta vez he optado por el formato digital en detrimento de la versión en papel. ¿El motivo? Recibo antes cada número, me ahorro espacio en casa y los viajes al contenedor de papel además de poder recuperar los números ya leídos siempre que así lo desee.

Aún encontrándome inmerso en el consumo de contenidos en formato digital, leer el periódico tradicional y sentir el tacto del papel sigue siendo es una sensación incomparable…

(Pablo)

La importancia del 1.0

Llevaba tiempo queriendo hablar de un fenómeno que, por desgracia, cada vez observo más en el día a día: la creciente dependencia del ser humano de todos aquellos dispositivos (móviles, ordenadores o tabletas) que le permiten conectarse al “mundo 2.0”, ese que sólo existe gracias a redes de telecomunicaciones.

Lo anterior supone la búsqueda de una constante conexión persona/Red que desemboca en situaciones tan absurdas como ver a una pareja cenando y cada uno manipulando su teléfono móvil (contestando correos electrónicos, enviando WhatsApp, etc.) sin prestarse la mínima atención el uno al otro ó, por poner otro ejemplo, un grupo de amigos de celebración y la ocasión termina convirtiéndose en un auténtico muestrario de fotos/vídeos graciosos, aplicaciones que hacen esto o lo otro…

¿Estás “enganchado” al mundo 2.0?

Seguramente todos lo estamos en mayor o menor medida. Sin embargo, hay casos en los que uno debería empezar a preocuparse:

  • Personas que proyectan en la Red (mundo 2.0) un yo distinto al real (mundo 1.0): reconozcámoslo, al ser humano le gusta aparentar, en mayor o menor medida, una imagen y/o vida distinta a la que le ha tocado vivir y que mejor lugar para hacerlo que en ese mundo virtual donde nadie le ve.
    Lo anterior, en casos extremos, puede llevar a que la persona pierda la noción de la que es su vida real, no siendo capaz de diferenciar entre su yo físico y su yo virtual y, en algunos casos, le lleva a intentar proyectar su yo virtual en la vida real pero no termina funcionando: los que le conocen saben que se trata de una mera pose.
  • Preocupación desmedida por actualizar tu estado en las redes sociales: hazte a la idea, a la mayoría de tus “amigos” de Facebook les importa un comino lo que publiques en tu muro. Aprovechan sus escasos ratos libres para cotillear un poco, subir fotos de comida/mascotas, perder el tiempo con cualquier juego estúpido… Se la “trae al pairo” tus canciones favoritas, esas fotos/vídeos/noticias que subes o si te encuentras deprimido o no.

  • Esfuerzos en pos de aumentar tu número de seguidores (Twitter/Instagram): ¿te has parado a pensar cuantos de tus seguidores pueden ser meras cuentas manejadas por un ordenador o usuarios que ya ni siquiera usan esa red social?, ¿cuanto de tus seguidores interactúan contigo?, ¿qué aporta esa cifra a tu vida? El número de seguidores no debería preocuparte, lo importante es lo que tengas que compartir con ellos y con el resto de usuarios.

  • Alejamiento de lo real para vivir lo virtual: gente que deja de llevar una vida normal para pasar más horas conectado a la Red (enganchado a ese dichoso juego, chateando en una red social, etc.). No te equivoques, el mundo no se acaba hoy, así que deja de actualizar constantemente tu timeline, refrescar la aplicación de Facebook o chequear tu correo electrónico.

En general, el ser humano se está olvidando de interactuar con el resto de las personas que le rodean sin la ayuda de un “dispositivo conectado”. Ya no se levanta el teléfono y se relata, de viva voz, como te ha ido el día, tus sentimientos, tus frustraciones… Ahora todo lo anterior (y más) se “publica”. ¿Acaso os parece normal no poder expresar, de tu a tu, tus sentimientos a una persona?

Muchas veces, algo tan habitual (antaño) como ver la cara o escuchar la voz de una persona es suficiente para discernir como se encuentra o como le ha ido en el trabajo algo que, ni siete mensajes en una red social, son capaces de expresar.

Dicho lo anterior…prueba lo siguiente: apaga tu móvil, tableta u ordenador o, si has de dejarlo encendido, llévalo a otra habitación. Ahora respira lentamente… ¿lo ves? La vida continúa sin que ese aparato se encuentre “pegado” a ti. Intenta re-descubrir esos pequeños placeres, seguramente olvidados, que nada tienen que ver con el mundo 2.0 y que tanto te llenaban.

Si no eres capaz de hacer lo anterior, entonces tienes un problema…

(Pablo)

Olvida el móvil, lo importante son las apps

Velocidad de procesador, memoria RAM, capacidad de almacenamiento, tamaño y resolución de la pantalla…

Algunas de los elementos anteriores nos recuerdan bastante la guerra de especificaciones técnicas que, hace años, los fabricantes de ordenadores ofrecían al consumidor para intentar que éste se decantase por su producto.

Lo mismo está sucediendo en la actualidad con los teléfonos móviles: los fabricantes han comenzado una auténtica batalla de especificaciones para diferenciar sus productos (más grande, más ligero, más rápido, mejor pantalla…)  y, sin embargo, la capacidad de proceso está empezando a alcanzar niveles que, seguramente, colman de sobra las expectativas del consumidor, la memoria interna (normalmente 16, 32 ó 64 GBs) es más que suficiente para almacenar apps, documentos, vídeos, fotos, música, etc.

¿Qué sucederá cuando apenas quede margen de mejora y los móviles se igualen en prestaciones?

En ese momento serán las apps (aplicaciones) las que centren la atención del consumidor porque, son éstas, las que realmente nos permiten exprimir el teléfono.

Piénsalo bien: el teléfono móvil que llevas en el bolsillo se ha convertido en toda una “navaja multiusos” que ha dejado atrás linternas, cuadernos de notas, cámaras de fotos, agendas, libros del bolsillo, CDs/DVDs, consolas de videojuegos y un largo etcétera…

Miles de apps esperan ahí fuera

Miles de apps te esperan ahí fuera

¿De qué te serviría ese teléfono inteligente sin ellas?, ¿qué es lo que distingue un terminal de otro?

Está claro que puedes tomar fotografías con la cámara de tu teléfono pero…¿con que app las editarás? Y lo que es más, ¿con qué app las compartirás con tus amigos?. Vayamos más allá, ¿cuántos terminales se habrán vendido por el mero hecho de poder disfrutar del famoso juego Angry Birds o del programa de mensajería WhatsApp?

Parece una tontería pero pocas veces nos paramos a pensar que, a la hora de elegir un teléfono móvil, seguramente la posibilidad de usar ciertas aplicaciones y servicios tengan un peso determinante en nuestra compra.

No estoy hablando únicamente de juegos o edición de imágenes, sino de toda una serie de servicios que nos ofrecen la posibilidad de mantener sincronizados nuestros contactos, agenda, fotos, documentos, vídeos, etc. entre nuestros dispositivos o, simplemente, mantener una copia de seguridad de todo lo anterior.

Porque, sinceramente, ¿qué te causaría un mayor trastorno?, ¿perder tu teléfono móvil o las fotos de tus hijos, tu agenda de contactos o los documentos del trabajo?

(Pablo)